NOTOFILIA Numismática y Notafilia
ES (Español) EN (English)

Publicado el

Fuente: Perfil Córdoba (se abre en una pestaña nueva)

Coleccionistas de Córdoba: la memoria frente a la inmediatez

Perfil Córdoba (26 de septiembre de 2026) recoge a tres integrantes del Círculo de Coleccionistas de Córdoba, entre ellos el numismático Gustavo Russo, sobre coleccionar como resistencia a la cultura del descarte.

Revisado por
Yezid Acosta
Moneda de 2 centavos de 1854 de la Confederación Argentina, anverso y reverso
Dos centavos de 1854, Confederación Argentina: el tipo de moneda de la época federal que el numismático cordobés Gustavo Russo describe como testimonio histórico. No es una pieza de su colección ni del Círculo de Coleccionistas de Córdoba. (Sfr570 / Wikimedia Commons, dominio público)

Perfil Córdoba (se abre en una pestaña nueva) (Guillermina Delupi, 26 de septiembre de 2026) reunió a tres integrantes del Círculo de Coleccionistas de Córdoba —agrupación surgida en 2019 en la capital cordobesa argentina— para hablar de qué significa guardar objetos del pasado en una época que Zygmunt Bauman llamó de modernidad líquida: todo se vuelve provisorio y nada se piensa para durar. Entre los entrevistados está el numismático Gustavo Russo, que además colecciona medallas, fotografías antiguas y piezas ferroviarias y postales.

Monedas que dan fe de una época

Para Russo, el valor de una pieza numismática está en el testimonio histórico que encierra. «Una pieza de la época federal argentina me remonta a la formación de nuestro país como nación, a 1853, a la sanción de la Constitución y a la lucha por el federalismo», dijo a Perfil Córdoba. Entre sus piezas hay monedas emitidas por establecimientos rurales y distintivos de transporte público: fichas de pago de estancias que, según explica, «marcaban una forma de trabajo y la inexistencia de leyes laborales». Coleccionar, sostiene, permite reconstruir cómo se vivía, cómo se comunicaba la gente y cómo pagaba.

Cartas, postales y la paciencia perdida

Russo también guarda fotografías antiguas y correspondencia, y contrasta esa paciencia con la inmediatez de hoy: «Para saber si un amigo nos mandaba un saludo desde España teníamos que esperar a que llegara la postal», recuerda. Le preocupa además la durabilidad del archivo digital: «Hoy todo lo digital no sé dónde se va a guardar, dónde se va a archivar o cómo lo vamos a poder ver de acá a 50 o 100 años», señaló, y apostó por el papel y el objeto impreso como soporte de la memoria a largo plazo.

Objetos que cuentan historias

Los otros dos entrevistados amplían el mismo argumento desde otras colecciones. Eduardo Argüello, coleccionista de publicidad corpórea de finales del siglo XIX y del XX, recuerda que «cerca del 80 % de los objetos que actualmente están en los museos del mundo estuvieron en manos de coleccionistas» y sostiene que buscar la pieza, más que tenerla, es lo que da sentido a la afición. Enrique Orschanski, coleccionista de objetos de barbería y vida doméstica desde hace 35 años, describe coleccionar como «una forma de protesta contra lo efímero, lo fugaz y lo transitorio».

Cuidadores, no dueños

Los tres coinciden en un punto ético: se consideran custodios temporales, no propietarios definitivos. El Círculo de Coleccionistas de Córdoba puso como condición de ingreso hacer públicas las colecciones y compartir la información. Y ninguno impone el legado a sus hijos: para Argüello, «las piezas van transitando a mejores manos de otros coleccionistas hasta que en algún momento vayan a un museo».

Fuentes primarias

Fuente: Perfil Córdoba (se abre en una pestaña nueva)

Política editorial, fuentes y valoración

Comentarios

Comparta su opinión. Los comentarios se publican después de ser revisados.

Cargando comentarios…

← Volver a noticias