NOTOFILIA Numismática y Notafilia
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Ilustración vintage en relieve de Bogotá sobre pergamino, con la Plaza de Bolívar, La Candelaria, Monserrate, el río Bogotá y el título Bogotá

Colección virtual

Colombia-Numismática

Casa de Moneda de Santa Fe y el peso

La moneda metálica colombiana nació en Santa Fe, no en un banco central. Hacia 1590 Felipe II mandó una ceca que no abrió. En 1620 Felipe III autorizó a Alonso Turrillo de Yebra; al año siguiente labró oro —por primera vez en América— y plata a martillo, las macuquinas de marca N.R., en una casa baja alquilada en La Candelaria. El Banco de la República sitúa esa fundación en 1620; el Museo Casa de Moneda recuerda las labores de 1621. Hasta entonces el comercio iba en tejuelos y oro en polvo. Esas piezas de escudos y reales, con la plata macuquina que llegaba de México y el Perú, fueron el circulante del virreinato.

En el siglo XVIII la Corona pasó la ceca a administración real y la mecanizó. El virrey Solís reinauguró la casa en 1756; las prensas de volante produjeron moneda circular de cordoncillo . Cédulas reservadas de 1771 y 1786 rebajaron en secreto la ley. Popayán se autorizó en 1729 y acuñó desde 1758; la Enciclopedia Banrepcultural registra la real cédula de 1766. Hasta la Independencia, Santa Fe y Popayán afinaron el oro de Antioquia y el Cauca y cobraron el quinto real.

La guerra rompió ese orden. En 1811 la Junta de Cartagena acuñó cobres de medio y dos reales —ya con leyendas en castellano—; Nariño mandó en 1813 la moneda «de la china» para la Campaña del Sur; Bolívar, dueño de las cecas tras Boyacá, pidió el mismo tipo. Adolfo Meisel documenta también las piezas realistas de Popayán y Santa Marta y la caraqueña de baja ley. El Congreso de Cúcuta quiso volver a la ley española; Santander eludió la norma con emisiones antedatadas. En 1836 se unificó el régimen —granadino de plata y de oro—; en 1846–1847, bajo Mosquera, Lino de Pombo y Florentino González impusieron la ley 0,900 y el sistema decimal, y se amortizó la macuquina . En 1847 el granadino de diez reales pesó 25 g a 0,900, al paso del franco; la ley del 30 de junio de 1857 hizo de esa pieza el peso de cien centavos.

La República de 1886 heredó el peso. Las cecas se paralizaron hacia 1890; las cocobolas de 50 centavos, con el perfil de Soledad Román, se encargaron en Nueva York. Reyes igualó cada peso de papel moneda a un centavo oro; en 1923 la misión Kemmerer dejó fundado el Banco de la República. El Banco, en su cronología, asumió la Casa de Bogotá en 1946 y compró la de Medellín en 1953. El 9 de abril de 1948 la casa resistió el Bogotazo. Un primer museo numismático abrió al público a comienzos de los años sesenta; el claustro de Calle 11 n.° 4-93 se recuperó en obras que culminaron en 1982, el mismo año en que Ibagué empezó a fabricar cospeles . En 1987 se trasladó allí la acuñación. La Ley 31 de 1993 incorporó la casa al banco emisor. En diciembre de 1996 abrió la exposición permanente. La familia de 2012 —biodiversidad y agua— ganó al año siguiente el premio a la mejor serie circulante. Esta vitrina reúne ese arco: de las macuquinas de Santa Fe al peso actual.

El papel moneda de estas mismas épocas se documenta en la vitrina de notafilia. Colombia · Banca libre y Banco de la República

El catálogo visual reúne los tipos con buscador, cuatro por fila, sin precios. Catálogo visual de monedas

Las piezas de necesidad de 1902, latón de Bucaramanga hecho con casquillos de Palonegro, tienen página propia. Las coscojas de Santander

1620–1819

Casa de Moneda de Santa Fe

La ceca del Nuevo Reino: macuquinas a martillo, luego moneda circular de cordoncillo, y la casa hermana de Popayán.

Hacia 1590 Felipe II ordenó una casa de moneda en Santafé que no llegó a abrirse. El Banco de la República fecha la fundación efectiva en 1620: Felipe III autorizó al ingeniero Alonso Turrillo de Yebra a acuñar plata y, por primera vez en América, oro. Turrillo empezó en 1621 en una casa baja alquilada en La Candelaria y mantuvo un tiempo una oficina en Cartagena de Indias, cerrada hacia 1634. Hasta entonces el Nuevo Reino pagaba sobre todo en tejuelos, barras y oro en polvo. Las primeras piezas fueron macuquinas a martillo —metal vertido en moldes, adelgazado a golpes, cortado con cizallas y estampado entre dos troqueles—: 1 y 2 escudos de oro y ½, ¼, 1, 2, 4 y 8 reales de plata, con marca de ceca N.R. El tesoro del Mesuno reúne doblones santafereños de 1629–1636. Durante el siglo XVII la fábrica fue herrería: se afinaba el oro de Antioquia y el Chocó. En 1751 la Corona pasó la ceca a administración real. Casi medio siglo después, bajo Fernando VI, la casa se amplió para las máquinas de moneda circular; la reforma arquitectónica de 1753 la dirigió Tomás Sánchez Reciente bajo el virrey Alfonso Pizarro. El virrey Solís la reinauguró en 1756 —el año queda en el friso de la portada de piedra— y las prensas de volante produjeron moneda circular de cordoncillo , para que el recorte del canto se viera. Cédulas reservadas de 1771 y 1786 rebajaron en secreto la ley del oro y de la plata. Popayán se autorizó por real cédula de 1729; Pedro Agustín de Valencia inició allí el cordoncillo en 1758 como tesorero particular. La Enciclopedia Banrepcultural registra el cierre por pleitos y la real cédula de 1766; el catálogo de la exposición de 1996 sitúa el paso a patrimonio real en 1770. Adolfo Meisel resume las leyes dieciochescas: oro de 0,916½, 0,901 y 0,875; plata cerca de 0,902. Luis Ángel Arango da el quilate de esas cédulas: la ordenanza del 13 de diciembre de 1751 fijó el oro en 22 quilates; la real cédula del 18 de marzo de 1771 lo bajó, en secreto, a 21 quilates y 2½ granos (0,901); la del 25 de febrero de 1786, también reservada, lo dejó en 21 quilates (0,875) desde el 10 de enero de 1787. A esas especies se sumó la macuquina peruana y mexicana que llegaba con los situados.

1810–1830

Independencia y Gran Colombia

Cobres de Cartagena, la moneda de la china de Nariño y Bolívar, y el desorden de leyes que siguió a Boyacá.

En 1811 la Casa de Santafé entró en crisis por la caída del oro y los giros a la causa patriota; se recurrió incluso a particulares para que no parara. La Junta de Cartagena mandó acuñar cobres de medio y de dos reales, hasta 1815. Esta colección tiene un 2 reales de ese cobre, con la fecha ilegible y sin peso ni diámetro. Numista deja el tipo KM# D1 sin peso y sin diámetro publicados; las cifras del medio real de la misma junta miden otro disco. Desde entonces las leyendas van en castellano —la moneda colonial iba en latín—. En Santa Fe, Nariño ordenó en 1813 la moneda provincial «de la china» —el busto de la india, «libertad americana»— para financiar la Campaña del Sur; se labró de 1814 a 1816. Tras Boyacá, Bolívar tomó las casas de Bogotá y Popayán y, el 18 de agosto de 1819, pidió el mismo tipo. Popayán estuvo en poder realista hasta 1821; al huir se llevaron los cuños. Meisel, siguiendo a Barriga Villalba y a Restrepo, anota también los cobres realistas de Popayán (1813), el feble patriota de 1816, la plata de Santa Marta mandada por el virrey Montalvo —y el cuartillo de cobre de sitio de 1820— y la caraqueña que trajo Morillo. El Congreso de Cúcuta quiso volver en 1821 a la ley y el peso españoles; Santander eludió la norma con emisiones de baja ley antedatadas a 1821. El catálogo del museo registra el primer peso republicano de 1825 —equivalente a 8 reales de plata o a ½ escudo de oro—. Esta colección tiene el peso de oro de Bogotá de 1826, ensaye JF. La Enciclopedia Banrepcultural documenta además las macuquinas de baja ley hechas sobre el molde caraqueño en el Casanare.

1831–1886

Nueva Granada y los Estados Unidos

La unificación de 1836, la reforma decimal de 1846–1847 y las cecas de un país que cambió de nombre tres veces.

Disuelta la Gran Colombia, la ley del 20 de abril de 1836 derogó el régimen de Cúcuta e intentó uniformar ley, peso, valor, tipo y denominación, con una relación oro-plata de 1 a 16: el de ocho reales se llamó granadino de plata y el de un peso oro, granadino de oro. La macuquina y la moneda recortada siguieron en el mercado; su amortización, ya ordenada en 1826, no terminó sino hacia 1848. En el primer gobierno de Tomás Cipriano de Mosquera, Lino de Pombo y Florentino González impusieron en 1846–1847 la ley 0,900 y un sistema decimal: cesó la acuñación feble y se reacuñó lo recogido. El peso, que en 1837 había sustituido al real a ocho reales por peso, quedó partido en diez reales —luego décimos, desde 1853—. La ley del 27 de abril de 1847 mandó acuñar el granadino de plata de diez reales, 25 g a la ley de 0,900, y admitió la plata de Francia, Bélgica y Cerdeña a dos reales el franco. La ley del 30 de junio de 1857 declaró unidad el peso —esos mismos 25 g y 0,900, partido en cien centavos— y autorizó el cóndor de oro de diez pesos, 16,129 g a 0,900. Hernández registra monedas ya denominadas en centavos en 1871 y 1872, entre ellas el 2 pesos de esos años y el 10 centavos de 1872, mientras el anexo sigue anotando décimos en 1873 y 1874. Ese peso de 25 g es el que vuelve legible el centavo de las fichas posteriores. En 1813 Juan del Corral había pedido a Caldas maquinaria para una ceca en Medellín; la Reconquista abortó el proyecto. El catálogo de la exposición de 1996 fecha las primeras labores del Estado de Antioquia en 1862 —un peso oro de ese año, de los dos ejemplares que registra—. La Colección Numismática del Banco sitúa la casa de Medellín en 1866–1947. La disposición del 26 de mayo de 1866 autorizó rebajar la ley de la plata salvo el peso, y el público atesoró esos pesos. En la década de 1880 Bogotá y Medellín instalaron prensas de vapor de Ralph Heaton & Sons, Birmingham. Bajo la Confederación Granadina y los Estados Unidos de Colombia (1863–1886) siguieron los pesos de plata y el oro de las tres cecas, todavía convertibles, mientras el papel de la banca libre empezaba a circular a su lado.

Esta vitrina aún no tiene piezas de este periodo. Catálogo visual de esa época

desde 1886

República y Fábrica de Moneda

El peso de la Regeneración, la administración del Banco de la República y el traslado de la acuñación a Ibagué.

La Constitución de 1886 fijó de nuevo el nombre de República de Colombia; el peso oro siguió como patrón mientras el papel del Banco Nacional y de la Guerra de los Mil Días destrozaba la convertibilidad. Popayán cesó en 1881 y no volvió. Bogotá y Medellín cerraron hacia 1890; la escasez de metálico llevó a encargar en Nueva York piezas de 50 centavos de plata con el perfil de Soledad Román de Núñez —las cocobolas —. En el gobierno de Reyes (1904–1909) se labraron pesos de papel moneda en cuproníquel —1, 2 y 5 pesos p/m, equivalentes a 1, 2 y 5 centavos— con efigie de la Paz; Hernández fecha el módulo en Bruselas y Bogotá entre 1907 y 1916. No son billetes. El catálogo de 1996 resume el arreglo de Reyes: cada peso de ese papel moneda equivalía a un centavo oro. Arango precisa la ley 19 de 1905, que convirtió el papel por oro a razón de cien por uno, y el decreto legislativo 47 de 1905, que autorizó el Banco Central. La ley 25 de 1923, sobre el proyecto de la misión Kemmerer, creó el Banco de la República; el mismo catálogo fecha la apertura el 23 de julio de 1923 y entiende el peso oro como el compromiso de convertir el billete. Esa convertibilidad se retiró en 1931. Distintas, y anteriores, son las coscojas de necesidad de Palonegro (1902): latón de Bucaramanga con leyenda Santander, hechas de cápsulas de fusil. Tras Reyes, Bogotá reanudó en 1906 y Medellín en 1914. Las últimas de oro se labraron en Medellín en 1930 —5 pesos—. Desde 1912 el artículo 127 del Código Fiscal, según Arango, fijó el peso oro en 1,5976 g a la ley de 0,91676. Cinco de esos pesos reúnen el oro fino de una libra esterlina: Hernández da al 5 pesos de Medellín 7,988 g y lo llama libra esterlina, y el catálogo de 1996 lo llama libra colombiana. Numista transcribe en ese módulo CINCO PESOS y la ley 0,916⅔; «libra esterlina» es el nombre de catálogo, y la paridad es de ley. La guerra con el Perú (1932) disparó los 50 centavos de plata; en la Segunda Guerra Mundial el níquel escaseó y los 1, 2 y 5 centavos pasaron al cobre. En 1947–1948 se acuñaron los últimos 50 centavos de plata, ley 0,500.

El catálogo de 1996 muestra todavía un 1 centavo de cobre de Bogotá fechado 1957. Hernández anota, en el anexo, un 10 centavos de 1952, un 20 de 1956, un 50 de 1969 con efigie de Santander y un 5 centavos de 1971. Las tablas BanRep de moneda abren en 1987 y ya no traen columna de centavo: ese año el menor valor es el peso.

El 9 de abril de 1948 Antonio María Barriga y los empleados defendieron la casa del Bogotazo con el cloro de la afinación y las máscaras del taller. El Banco de la República, según su cronología de la Fábrica, asumió la Casa de Bogotá por contrato en 1946 (el catálogo de 1996 fecha ese contrato en 1942) y compró la de Medellín en 1953. Luis Ángel Arango impulsó a mediados de siglo la conservación del edificio; un primer museo numismático abrió al público a comienzos de los años sesenta (1961 en una presentación de aula de 2020; 1962 en el catálogo *Tesoros* del Banco, 2023). El decreto 1584 del 11 de agosto de 1975 lo declaró monumento nacional. Desde los años setenta se recuperó el claustro colonial —Calle 11 n.° 4-93—, obras que culminaron en 1982, el mismo año en que, aparte, Ibagué empezó a fabricar cospeles . En 1980 aún se importaba el cospel; el director Luis Guillermo Correa propuso fabricarlo en el país. En 1982 inauguró en Ibagué esa planta y en 1987 trasladó allí la acuñación: Santa Fe dejó de golpear después de 366 años. Algunas prensas de Ibagué llegan a cuatrocientas piezas por minuto. La Ley 31 de 1993 incorporó la casa al banco emisor y ese año se acuñó el primer 500 pesos bimetálico. El 50 pesos de alpaca está en el ensayo de González White desde 1989. Esas mismas tablas BanRep registran 100 pesos desde 1992. El 200 pesos, motivo Quimbaya de Dicken Castro, empezó a circular el 1 de julio de 1994. En diciembre de 1996 abrió la exposición permanente. En 2012 salió la familia que exalta la biodiversidad y el agua; al año siguiente obtuvo el primer lugar mundial como mejor serie circulante. Las tablas BanRep registran después conmemorativas de 10.000 (2021 y 2023) y de 20.000 (2023–2024: centenario del Banco, guarniel antioqueño y quinto centenario de Santa Marta). Esta vitrina reunirá, a medida que se documenten, tipos coloniales, de independencia y de la República —como se hace con las fichas de Filipinas y del papel colombiano.

La moneda de los lazaretos empieza antes de las fichas de 1921 y del disco fechado 1931: el decreto 300 de 1901 y la serie de 1907 están en Numismática de los Lazaretos . KM, Hernández y Restrepo no listan ese 1931, y la ficha no le asigna número.

Marcas de ceca y de ensaye

NR, P y BA son marcas de casa. JF y JJ quedan como iniciales de ensaye , sin nombre de persona en las fuentes de esta página. Medellín entra por el nombre de la ciudad.

Marcas que leen las fichas de esta vitrina
Marca Qué indica
NR Santa Fe, Nuevo Reino. En el 1 real de 1810 de esta vitrina.
P Popayán. En los escudos de 1801, 1806 y 1808.
BA Bogotá, Cundinamarca. En el 8 reales de 1821.
JF Iniciales de ensaye junto a NR, P y BA en esas fichas.
JJ Iniciales de ensaye del tipo de Santa Fe KM# 56.1, el que las fichas de Popayán separan del P–JF.
Medellín Nombre de la ciudad en el oro de esa casa, tal como lo citan Hernández y el catálogo de 1996.
I Ibagué. González White la anota en el 500 pesos de la fábrica; G, cuando la pieza se hizo en Alemania.

Números de catálogo

En las fichas de moneda el número que abre la referencia es el KM del Standard Catalog of World Coins. Al lado van Restrepo, Hernández (Cód.), Calicó, Friedberg o Numista cuando el tipo los tiene. Esos números nombran un tipo. El ejemplar es el disco fotografiado. En el papel, la misma diferencia entre un catálogo de tipos y un ejemplar de esta colección está en Notofilia frente a otros catálogos .

Fuentes

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