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Del quetzal de plata a los pagos electrónicos

Prensa Libre recorre cómo las monedas de Guatemala pasaron de la plata de 1925 al coleccionismo, mientras el efectivo cede terreno a lo digital.

Revisado por
Yezid Acosta
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Anverso y reverso de una moneda de plata de 5 centavos de Guatemala de 1945, con el quetzal y el escudo nacional
5 centavos de plata de 1945 (ley 720), de la época anterior al cambio de aleaciones de 1964. (BnF / Wikimedia Commons)

Las monedas de Guatemala ya no pesan tanto en el vuelto diario: el efectivo cede terreno a transferencias, tarjetas y billeteras, y las piezas de metal pasan del bolsillo a la vitrina. Prensa Libre (Belinda S. Martínez, 16 de agosto de 2026) describe ese tránsito —del quetzal de plata a los pagos electrónicos— y el valor que algunas emisiones conservan entre coleccionistas.

De la plata 720 a las aleaciones

La Ley Monetaria de 1924 creó el quetzal, a la par del dólar, y en 1925 se acuñaron 1, ½ y ¼ de quetzal, más 10 y 5 centavos en plata, según la reseña del Banco de Guatemala. El Decreto Ley 265 de 1964 fijó nuevas aleaciones. En el comercio numismático capitalino, José Pinetta (Numismática Las Argollas) resume la regla práctica: «de 1964 para abajo son monedas de plata». Esas piezas de Q0.05, Q0.10 y Q0.25 —la llamada colección 720 por la ley del metal— se ofrecen desde unos Q25 y, en muy buen estado, entre Q75 y Q200, según el año.

Las actuales de baja denominación, de emisión masiva, apenas interesan al mercado: a veces se venden por kilo. En 2008 la Junta Monetaria autorizó dejar de acuñar el centavo.

Piezas buscadas

El quetzal de 1925 (primera moneda de Q1) es, para Pinetta, la que «todo coleccionista de Guatemala quiere»: grande, impopular en su día, y en gran parte fundida por el banco. Sobrevivirían unas 3.000 piezas; la cotización citada ronda US$3.000 (unos Q23.000). Boris Herrera (Antigüedades La Moneda) recuerda que a veces convenía más venderla como plata a joyeros que gastar el facial.

Más arriba están los ocho escudos coloniales de oro (hasta unos US$12.000, según estado). Entre las modernas, el Q1 de 1998 — tiradas de unas 2.000 con canto liso y 2.000 con canto estriado, parte aún en bóveda— se menciona hacia Q3.500 en buen estado. Las conmemorativas de plata del Bicentenario de la Independencia y del Centenario del Quetzal, de tiraje limitado, se sitúan entre Q1.000 y Q1.200.

William Cano, del Banguat, dice que no hay plan de retirar las denominaciones chicas; María Antonieta Del Cid de Bonilla, expresidenta del banco, apunta inflación, redondeo y pagos electrónicos como causas del menor uso. La pandemia de 2020 aceleró lo digital, pero el efectivo sigue presente en muchos hogares.

Más detalles en la nota original de Prensa Libre y en la reseña histórica del Banco de Guatemala.

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