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Fuente: La Nueva España (se abre en una pestaña nueva)

Felipe Mateu Llopis, el catedrático que salvó el tesoro numismático español

La Nueva España recuerda su cátedra en Oviedo en 1943 y cómo, en noviembre de 1936, ocultó piezas del Gabinete Numismático del MAN —entre ellas la gran dobla de Pedro I— ante la requisa de oro.

Revisado por
Yezid Acosta
Anverso de la gran dobla de oro de Pedro I de Castilla, acuñada en Sevilla en 1360: busto coronado a la izquierda en un marco polilobulado
Gran dobla de Pedro I de Castilla, 1360, ceca de Sevilla (M.A.N. 1867/21/2). Una de las piezas que Mateu Llopis y Felipa Niño consiguieron que no salieran del museo. (Luis García / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0)

La Nueva España (5 de septiembre de 2026) recupera a Felipe Mateu Llopis (Valencia, 15 de noviembre de 1901): arqueólogo, archivero, paleógrafo, numismático y catedrático. El diario asturiano lo sitúa, aunque de paso breve, en la Universidad de Oviedo, donde obtuvo en 1943 la cátedra de Paleografía y Diplomática. El episodio que marca la nota no es esa plaza: es lo que hizo en Madrid en noviembre de 1936, cuando el Gabinete Numismático del Museo Arqueológico Nacional estaba a punto de vaciarse.

El gabinete bajo las bombas

Mateu se doctoró en la Universidad Central de Madrid en 1927, con premio extraordinario, y en 1930 ingresó en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. El gabinete que le tocó custodiar reunía, según LNE, cerca de 160.000 monedas y unas 15.000 medallas: griegas, romanas, visigodas, dinares andalusíes, reales medievales, Austrias y Borbones. Cada bandeja era un inventario. Perder el orden, dice el diario, equivalía a deshacer décadas de trabajo.

La tarde del 4 de noviembre de 1936 llegó al museo el subsecretario de Instrucción Pública, Wenceslao Roces, con funcionarios y milicianos. La orden era retirar de inmediato el monetario de oro. Mateu, conservador responsable, retrasó entregas, ocultó ejemplares y, con su colega Felipa Niño, también conservadora, escondió monedas en arcas de la planta baja y en recovecos de los despachos.

Lo que quedó y lo que salió en el Vita

Entre lo que no abandonó el museo figuran el cuaternión de Augusto, la gran dobla de oro de Pedro I de Castilla (Sevilla, 1360) y el centén de Felipe IV. Lo que sí se llevó el gobierno republicano, cifra LNE, fueron 2.796 monedas de oro —15,908 kg—, más 67 medallas, 242 monedas árabes y 322 visigodas que no se pesaron, y plata. El cargamento viajó en el yate Vita hasta México; muchas piezas no volvieron.

En mayo de 1939 Mateu redactó un informe sobre lo ocurrido. El documento, en los fondos del MAN, es la fuente principal para reconstruir el episodio, aunque durante décadas apenas se leyó.

La cátedra de Oviedo

Cansado de Madrid, se presentó a la cátedra ovetense en 1943. Ese mismo año pasó a Valencia y luego a Barcelona. LNE no lo presenta como el excavador de un yacimiento famoso, sino como quien impidió que una parte del patrimonio se dispersara. Más detalles en La Nueva España (se abre en una pestaña nueva).

Fuentes primarias

Fuente: La Nueva España (se abre en una pestaña nueva)

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