Publicado el
Fuente: Heritage Auctions (se abre en una pestaña nueva)
Un 8 reales de 1762 de Santafé se vende por US$195.200
Heritage Auctions remató el columnario 1762 NR-JV (PCGS AU50) en la Platinum Session de la ANA, subasta #3135: US$195.200, unos COP 627 millones al TRM del 1 de septiembre.
- Revisado por
- Yezid Acosta
Doscientos sesenta y cuatro años después de salir de los cuños de la Casa de Moneda de Santafé, un disco de plata de 38 milímetros volvió a cambiar de manos. Fue el 1 de septiembre de 2026, en la ANA World & Ancient Coins Platinum Session and Signature Auction #3135 de Heritage Auctions (1 al 5 de septiembre). El lote 33121 —un 8 reales de Carlos III, fechado en 1762, ceca NR de Nuevo Reino, ensaye JV, encapsulado por PCGS en grado AU50, certificado 37262548— cerró en US$195.200.
El martillo cayó en US$160.000; el resto es la prima del comprador. Al TRM de la Superintendencia Financiera de Colombia de ese día, COP 3.213,97 por dólar, la cifra equivale a unos COP 627 millones (COP 627.366.944).
Conviene decir de entrada lo que la cifra no es. No es el precio de un columnario: los hay mexicanos y limeños que un coleccionista paciente consigue en un buen día de feria. No es tampoco una tasación del ejemplar que custodia el museo de Bogotá, que no está en venta ni lo estará. Es el resultado de este ejemplar, en esta sesión, en este grado.
La plata que Santafé casi no supo hacer
El diseño es el columnario de dos mundos: las columnas de Hércules ciñendo el Plus Ultra, y entre ellas los dos globos, el Viejo Mundo y el Nuevo, sostenidos como si el imperio pudiera cargarse con las manos. Es el tipo que México y Lima acuñaron a raudales durante décadas. Es, también, el tipo que en Santafé apenas se dejó ver.
La Casa de Moneda del Nuevo Reino era una casa de oro. El metal que bajaba de las minas a la sabana, el que ocupaba a los operarios y justificaba las libranzas, era el oro; la plata circular fue en Bogotá una rareza administrativa más que una costumbre. Por eso el catálogo de la exposición permanente del Museo Casa de Moneda (se abre en una pestaña nueva) (1996) se detiene precisamente en un patacón de 8 reales de 1762, de 38 mm, y lo describe como «moneda santafereña casi única». No es una frase de vendedor. Es la constatación de un vacío en las vitrinas.
Heritage referencia el ejemplar como KM-39, Calicó 1198 —esta misma moneda— y Restrepo 44.1. No publicamos aquí una tirada de 1762: las tablas de producción metálica del Banco de la República empiezan en 1987 y no alcanzan a la plata colonial. Cuando el dato no existe, el catálogo honesto lo dice.
Dos ejemplares, y solo uno viaja
El catálogo de Heritage da por seguros dos. Uno reposa en el Museo Casa de Moneda de Bogotá, ilustrado en lámina por Restrepo y por Barriga Villalba. El otro es este, publicado por Domingo de Irigoyen en la Gaceta Numismática en 1972 y recogido después en lámina de Gilboy.
Uno se queda quieto. El otro es el que anda. En puja pública se ha movido dos veces en un cuarto de siglo: Numismatica Ars Classica 22, marzo de 2002, lote 334; y Aureo & Calicó 304, enero de 2018, lote 78. Esa hoja de ruta —cincuenta años de bibliografía y tres apariciones documentadas— vale tanto como la plata. En una serie donde las falsificaciones y las atribuciones optimistas abundan, una procedencia larga y verificable es la única garantía que un comprador puede llevarse a casa.
Aclaración de rigor: la pieza no pertenece a la colección virtual de Notofilia. La citamos como comparable de subasta.
Lo que compró el martillo
Heritage estimó US$100.000–150.000 y abrió en US$50.000. El realizado quedó por encima de la franja alta.
El grado ayuda a entender por qué. AU50 en la escala Sheldon es casi sin circular: la moneda anduvo, pero anduvo poco. Hay desgaste apenas en los puntos altos del relieve, queda brillo original en los recovecos y el catálogo de la casa describe pátina policroma en los campos, ese arcoíris lento que la plata solo consigue si nadie la limpia durante dos siglos. Es, en la práctica, un columnario santafereño que sobrevivió al uso y a los buenos propósitos de sus dueños.
Pero el precio no lo pagó la conservación sola. Lo pagó la aritmética: Santafé casi no labró este tipo, el otro ejemplar conocido no sale al mercado, y el que sale llega con papeles. Cuando la oferta posible se reduce a una sola pieza en el mundo entero, la estimación deja de ser un techo y pasa a ser una sugerencia.
La ficha completa del lote, con fotografía de anverso y reverso, está en Heritage Auctions (se abre en una pestaña nueva). La historia de la ceca de Santa Fe se cuenta en Colombia-Numismática.
Fuentes primarias
Fuente: Heritage Auctions (se abre en una pestaña nueva)
Política editorial, fuentes y valoración
Comentarios
Comparta su opinión. Los comentarios se publican después de ser revisados.
Cargando comentarios…